SALIDA DE CAMPO – Una marcha inolvidable
María Liliana Sanabria Merchán
Me
levanté muy temprano el sábado 28 de octubre con la idea de que sería un día
chévere y diferente a los demás pues asistiría a un evento al que no iría nunca
de no ser por el trabajo de investigación cualitativa.
Para
no ir sola al evento le pedí a una amiga que me acompañara ese día, en la
mañana organicé algunos trabajos de la universidad, luego me alisté rápido y
fui a su casa caminando, allí hicimos el almuerzo y ya estábamos listas para
salir pero no encontrábamos a Newt (el perro de mi amiga), no nos podíamos ir
sin dejarlo encerrado así que nos retrasamos como media hora, generalmente no
soy puntual pero en esta ocasión quería llegar temprano.
Después
de encerrar a Newt cogimos un uber hacia el estadio el Campín pues allí
comenzaba la marcha de la Iglesia Pentecostal Unida de Colombia (IPUC), cuando
llegamos habían varias personas (adultos y niños) con bombas y camisetas
blancas y azules que decían por la parte de adelante: “Que lo sepa la
generación venidera” y por detrás: “80 años IPUC”. Alejandra y yo seguimos el
flujo de gente, pasamos por un camino donde había un señor que gritaba:
“¡rápido hermanos, rápido!”, nosotras aligeramos el paso pero el señor seguía
gritando para que la gente pasara rápido.
Vimos
a otro señor con chaleco azul que decía “logística” parado al lado de un carro,
le dije a mi amiga que le preguntara algo sobre la iglesia pero no quiso así
que yo tuve que hablar, nos acercamos y saludamos, seguidamente dije que éramos
nuevas y que si nos podía hablar sobre la actividad que iban a realizar, él muy
amable nos dijo que éramos bienvenidas y que le alegraba que nos interesara el
tema, dijo que la Iglesia Pentecostal Unida de Colombia (IPUC) este año cumplía
80 años de estar predicando la palabra de Dios en Colombia, para celebrar este
hecho se decidió organizar una marcha donde salieran todas las personas
creyentes y pertenecientes a dicha iglesia.
También
dijo que este año la IPUC tiene el lema: “Que lo sepa la generación venidera”, esto
significa que la palabra de Dios no ha cambiado desde la época en que estaba
Jesús hasta el día de hoy, lo que se predicó ayer, es lo mismo que se predica
hoy e igual a lo que se predicará mañana, “que lo sepa la generación venidera”
es para dar a conocer a las nuevas generaciones la misma palabra de Dios que se
predica desde hace años. Eso fue lo que entendí de lo referido por el señor, me
parece muy bonito e interesante como habla de las cosas de Dios y dice que su
palabra no evoluciona contrario a como lo hacen muchas cosas de nuestro mundo
terrenal o materiales, hasta nosotros mismos cambiamos.
Nos
despedimos del señor de logística y le dimos las gracias por su breve charla,
él dijo que fue un gusto, nos dio unos papelitos que traen un mensaje y la
dirección de la iglesia. Mi amiga y yo seguimos caminando pero no íbamos al
paso de toda la gente sino que comenzamos a andar por los andenes para
adelantarnos y llegar a la parte principal de la marcha, ambas llevábamos cachuchas
y aunque no hacía sol nos las pusimos. El cielo estaba gris, parecía que iba a
llover, Alejandra deseaba irse pues no se quería mojar pero yo la convencí para
que me siguiera acompañando.
Ambas
estábamos cansadas de caminar pero no había de otra, debíamos seguir avanzando,
durante el recorrido las personas iban cantando distintos coros, cuando
llegamos a un tipo de puente recuerdo haber escuchado a una niña cantar con un
mini parlante que le llevaban al lado, la canción decía: “no hay lugar mas alto
o mas grande que estar a sus pies”.
La
marcha iba dirigida por unos jóvenes que tocaban los instrumentos de la banda:
liras, tambores, tuba, trompetas y platillos, creo que la iglesia tiene un
propio colegio para sus niños.
Durante
la marcha algunos grupitos de jóvenes empezaban a saltar mientras cantaban
algunos coros y se grababan, esto me pareció genial pues demostraban su
felicidad y orgullo de estar adorando a Dios.
Las
personas llevaban carteles con el nombre de la localidad a la que pertenecía su
iglesia, llevaban mensajes de versículos y carteles referentes a la celebración
de los 80 años que la Iglesia. A medida que avanzábamos veía más y más gente,
no pensé que fueran tantos creyentes de esta iglesia pero realmente quedé
sorprendida con la cantidad de personas que salieron a marchar.
Habían
personas que estaban grabando y entrevistando a los de la marcha, les
preguntaban sobre el mensaje que querían transmitir a Colombia, vi como un
señor muy elegante, con traje y corbata hablaba sobre la inmensa felicidad que
sentía al ver tantos hermanos (entre ellos se llaman así) apoyando la caminata y llevando un mensaje de fe, también
habían personas que mandaban saludos y agradecimientos a iglesias de otros
lugares.
Las
mujeres y niñas iban vestidas todas con faldas y no tenían aretes, pocas iban
con pantalón pero podían no ser miembros de la iglesia sino invitadas. Todos
iban con una gran energía, otra cosa que debo destacar es su forma de
saludarse, se decían: “Dios te bendiga”.
En
cierto momento escuché mencionar a unas personas que el día había estado
perfecto para la marcha pues no había hecho sol ni había llovido, Dios había
puesto el día apropiado para la actividad.
Ya
se estaba haciendo tarde, eran como las 6:30 pm, Alejandra y yo estábamos
realmente agotadas pues habíamos seguido toda la ruta de la caminata, habían
ancianos, adultos, jóvenes y niños. Antes de entrar al parque Simón Bolívar que
era el destino final mi amiga y yo comimos y compramos agua. En el parque al
fondo había una tarima, para ingresar la policía revisaba bolsos, no dejaban
entrar a los vendedores pues vi que devolvieron a un joven porque llevaba el
morral llevo de maní, tampoco se permitió la entrada de niños y por esta razón
muchos se tuvieron que ir.
El
lugar al que ingresamos estaba repleto de gente pero Alejandra y yo encontramos
lugar en las escaleras cerca de la tarima, pasaron algunos cantantes de la
iglesia y entonaban coros e himnos muy bonitos, toda la gente cantaba, mi
compañera y yo éramos las únicas calladas en aquel lugar pues no nos sabíamos
la letra de las canciones, después pasó un señor y habló sobre la palabra de
Dios, es decir predicó unos versículos de Corintios y habló sobre el objetivo
de conmemorar la obra de Dios en Colombia durante estos 80 años, esta obra
trasciende las limitaciones humanas, reconoce y da testimonio de que todo
depende de él. Las personas siguieron cantando pero Alejandra y yo dijimos
adiós a esta linda actividad.
Me gustó haber asistido a la marcha de la Iglesia
Pentecostal pues siempre he admirado a algunas congregaciones cristianas por
sus estilos de vida y pensamiento, fue un día de mucho aprendizaje pero también
agotador pues caminé muchísimo.